Nos ha acompañado en esta segunda etapa del año, el proyecto de Prácticas del Lenguaje sobre Cuentos Policiales. Descubrimos que la lectura de estos cuentos, nos llevaron a convertirnos en audaces investigadores para poder resolver todos los delitos que nos rodeaban. Gracias a la ayuda de las seños Fer, Elisa y Mariela....descubrimos que los crímenes nunca son perfectos. Esperamos que les gusten.
Nos ha acompañado en esta segunda etapa del año, el proyecto de Prácticas del Lenguaje sobre Cuentos Policiales. Descubrimos que la lectura de estos cuentos, nos llevaron a convertirnos en audaces investigadores para poder resolver todos los delitos que nos rodeaban. Gracias a la ayuda de las seños Fer, Elisa y Mariela....descubrimos que los crímenes nunca son perfectos. Esperamos que les gusten.
Y no podía faltar la sonrisa de Magalí y la simpatía de Mariana. Aquí nos leen su poesía, pero no sólo eso.... también la rapean y hasta se animan a bailarla.....
Y sí el género policial nos atrapó, después de haber leído "El extrangulador", narramos hechos policiales, pero con la partucularidad de las poesías.... costó, pero aquí están... por suerte ningún crimen quedó sin resolver... a disfrutarlas!!!!!!!!
A partir del género policial, transitamos un camino por las noticias hasta llegar al género de terror...... y gracias a su entusiamo y las ganas de trabajar, aquí está el resultado del noticiero de 7 mo.... ¡A disfrutarlo!
El cementerio de la Recoleta, no es sólo el lugar de descanzo de aquellas personas que forman parte de la historia argentina.... si no también es el lugar dónde habitan muchas historias en dónde el miedo y los fantasmas rondan cada noche..... si las paredes hablaran lo que nos contarían!!!!!!!!!
La leyenda del cuidador fantasma
En el año 1910 se suicida un empleado del cementerio encargado de las guardias nocturnas. Se trata de David Alleno, inmigrante italiano cuidador de las tumbas durante 29 años. Este hombre aparentemente deseaba ser enterrado allí desde que comenzó a trabajar, y trazó un plan que es el siguiente: ahorró dinero para comprarse una párcela dentro del cementerio, construyó su propia tumba, y hasta pagó a un escultor de su Génova natal para que esculpiese su figura (viajando a Italia para tal fin). Cuando todos los detalles estuvieron listos, Don David se quitó la vida.
Ahora... Los serenos que trabajaron durante estos años en el cementerio cuentan de la existencia de su fantasma, nunca visto y sin embargo oído, delatado por el tintineo metálico del manojo de llaves al revisar el fantasma las bóvedas, noche tras noche.
LA NIETA DE NAPOLEÓN En 1847 arribó a la Argentina el conde Alexandre Walewski, hijo de una amante del Emperador Napoleón, para negociar el fin del bloqueo francés al puerto de Buenos Aires. A la semana de llegar, su esposa dio a luz a una débil y enferma niña a la que bautizaron Isabel Elvira. El Brigadier General Rosas ordenó que fuese atendida por los mejores médicos, pero los esfuerzos resultaron infructuosos y a los pocos días la niña falleció. Tiempo después el matrimonio Walewski regresó a Francia, pero decidieron dejar aquí el cadáver de la niña. Luego de la reforma de 1880 se creyó que Isabel había corrido igual suerte que Miguel Haines (h), pero el estudio de los archivos y registros del cementerio permitió demostrar que los restos de la niña descansan en la tumba de su madrina, Mariquita Sánchez de Thompson, aunque no hay ninguna placa que la recuerde. No pocos cuidadores comentan que ciertas noches puede oírse el llanto de un bebe proveniente de esa tumba, y algunos se atreven a contar que si uno es lo suficientemente valiente como para acercarse, podrá ver a la pequeña Isabel llorando en brazos de su madrina.
Luz María García Velloso murió en 1925, a los 15 años, de leucemia. Su bóveda se encuentra a la derecha de la avenida principal de la Recoleta. Allí hay una estatua yacente de una criatura de pecho plano, muy hermosa, muerta en su lecho. La madre, desesperada, durmió durante meses a los pies de la imagen, en un pequeño espacio detrás de las rejas. A Luz María también se le atribuye el protagonismo de la leyenda urbana más popular del mundo: la Dama de Blanco. Se sabe: un joven se encuentra con una bella chica, la lleva a bailar o a tomar algo, ella siente frío, él le presta su saco, ella lo mancha de café. Al día siguiente, cuando el joven quiere recuperar su saco en casa de la chica, la madre le comunica que está muerta, enterrada en la Recoleta. El joven va al cementerio y encuentra su saco sobre la bóveda. Enloquece. O se suicida. Hay una versión que prescinde del encuentro con la madre: la chica entra al cementerio una vez terminada la salida y se pierde entre las bóvedas, mientras el joven la sigue y comprueba que estuvo paseando con un espectro. El actor Arturo García Buhr decía que la conocía. Y la historia fue llevada dos veces al cine: en 1942, por Enrique Santos Discépolo, con el título Fantasmas de Buenos Aires; en 1950 como Ha entrado una mujer, dirigida por Carlos Hugo Christensen. Durante años, los jóvenes porteños evitaron seducir a chicas en la esquina de Vicente López y Azcuénaga, lugar favorito de la adolescente fantasma.